Leyendas sobre el origen de las rosas

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No cabe duda de que la rosa es la reina de todas las flores. La más popular entre los enamorados cuando deciden enviar flores a domicilio, especialmente el Día de San Valentín. Por sus bellas formas y su agradable aroma, diferente a todas las demás flores, se ha convertido en la más admirada. Relacionada desde tiempos remotos con los sentimientos de amor. Pero también pueden regalarse con otro sentido, siempre que no sean de color rojo. Las de color blanco simbolizan la pureza, las de color rosado el agradecimiento y la admiración y las de color amarillo los celos. Y también puede variar su simbología en función del número de rosas que se regalen en un ramo.

Incluso, ha habido otras interpretaciones a lo largo de la historia que han dependido mucho del contexto histórico y cultural. Quedando asociadas, por ejemplo, con la primavera, la regeneración, el orgullo, la victoria y lo místico.

leyendas sobre las rosas

Existen antiguos testimonios de que las rosas ya eran utilizadas en los rituales funerarios de los egipcios y de otros pueblos en época anteriores a nuestra era. Pero también se dice que Cleopatra hacía rellenar sus almohadas con pétalos de esta flor. Además, se sabe que los griegos las introdujeron en Europa y que los romanos las utilizaban de manera habitual para decorar sus puertas, hacer alfombras o elaborar vinos. En esta cultura, también aparecen a modo de guirnaldas decorando las cabezas de los dioses, como Cupido, Baco o Venus.

Por su parte, los turcos fueron los primeros en elaborar agua de rosas en el siglo X y continuaron haic´ndolo hasta el siglo XVIII, como describe Avicena:  «De las Rosas frescas se saca el zumo de las hojas en un mortero y exprimiendo todo el liquido: el cual se deja a la sombra, hasta queda espeso y entonces se guarda para las medicinas como por ejemplo colirios. La solución de las Rosas secas cocidas con vino, es útil para dolores de cabeza, de ojos, de oídos, de encías, del recto intestinal etc.…».

Aunque desconocemos su origen, lo cierto es que han conseguido una popularidad que difícilmente puede disputarle otra flor. Algunas fuentes sostienen que proceden del Cáucaso o de las costas del mar Caspio, lugar en el que crecen de manera espontánea. Lo que es evidentes es que, posteriormente, se difundieron y consiguieron adaptarse perfectamente a todas las zonas templadas del mundo. Actualmente existen más de 250 especies diferentes de rosas, de las cuales 30 se encuentran dentro de la clasificación de odoratas y tan sólo 3 son rosas antiguas, aquellas que se convirtieron en las progenitoras de todas las demás y que son cultivadas a gran escala debido al agradable aroma que desprenden.

Algunas leyendas sobre el origen de las rosas

La mitología clásica cuenta con cuatro leyendas sobre el origen de las rosas, aunque lo cierto es que resulta complicado  localizar estas versiones en los escritos de los autores antiguos.

Una primera versión afirma que Cibeles creó las rosas para vengarse de Afrodita, la diosa del amor, para que su belleza le hiciera la competencia. Y es que ambas diosas eran rivales. Al no poder competir con ella, decidió crear esta flor.

Otra variante habla de que fue la propia Afrodita la que creó esta flor mientras nacía de la espuma del mar, con el objetivo de poner a prueba su poder creando algo tan bello como ella. Se dice que de su seno nació la rosa blanca que, desde ese momento, siempre utilizaría como adorno. Pero un día, Dioniso se acercó a ella y derramó unas gotas de su copa de vino sobre la rosa blanca, adquiriendo de esta forma su color rojo característico.

Por otro lado, se dice que las rosas brotaron de la tierra por primera vez a partid de la sangre de Afrodita, cuando está se cortó accidentalmente un pie mientras corría hacia Adonis que estaba agonizando, herido de muerte tras ser atacado por un jabalí.

Una cuarta versión afirma que fue Dioniso el que creó los rosales a partir de un zarzal. Mientras estaba persiguiendo a una ninfa, está quedó enganchada en las espinas del zarzal. Al acercarse, la ninfa se sonrojó, lo que agradó a Dioniso. Entonces ordenó al zarzal que se cubriera con flores del mismo color que las mejillas del al ninfa. lo tocó con su varilla  y del zarzal brotaron las primeras rosas que hubo en el mundo.

A excepción de esta última historia, todas las versiones están relacionadas con la diosa del Amor, ya sea Afrodita o Cibeles, como se la conocía en la Grecia antigua. Lo que refleja que los griegos la adoraban por encima de cualquier otra flor y, por eso, la atribuían a una de las diosas más importantes. Con estas flores elaboraban coronas, adornaban las mesas de los comensales en los banquetes y honraban las tumbas de sus seres queridos. Y no sólo eso, sino que además su imagen aparecía tallada en las monedas que se acuñaban.

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