La preciosa leyenda de la anémona

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Aunque no siempre las conozcamos, muchas plantas tienen una serie de leyendas que dan forma y significado al valor de la planta y de sus flores. Y, gracias a ellas, adquieren un matiz más bello y romántico. Si nos adentramos en algunas de ellas, es posible que incluso podamos sentirnos identificados con la historia, por lo que si queremos regalar flores a alguna persona especial, nuestras flores siempre tendrán un mensaje más valioso para ella, sobre todo si no la sabe y se la contamos. ¿Hay mejor forma de decirle a nuestra pareja cuánto la queremos o de declararnos a una mujer que con una bonita historia que acompañe nuestras flores?

Hoy en concreto queremos contarte la preciosa leyenda de la anémona. Una bella flor que forma parte de la familia de las Ranunculaceae y que tiene su origen en las montañas de China y Japón. No obstante, en la actualidad, también podemos encontrarlas en países europeos como Francia o Irlanda. Esta planta florece en primavera y nos deslumbra con su belleza cuando la ubicamos en el exterior.

leyenda de la anémona

Fue traída a finales del siglo XVII a Europa por un botánico francés llamado Bachelier después de su viaje a Constantinopla. Pero en lugar de compartir su descubrimiento, la cultivó celosamente en su jardín. Un día, un personaje de la corte que se encontraba de visita en su casa, logró llevarse algunas semillas. Enseguida la flor causó furor entre la corte y empezaron a cultivarse híbridos de esta flor en diferentes distritos y provincias de Francia, siendo las más famosas las de caen y Bayeux. Actualmente podemos encontrar más de 120 especies en formas y colores muy variados, algunas incluso muy similares a las amapolas.

El origen mitológico de la anémona

La leyenda de la anémona nos demuestra que todas las personas podemos sufrir celos, despecho y llegar a mostrar nuestra mayor crueldad son los demás simplemente por no haber conseguido el amor que tanto deseamos porque no hemos sido correspondidos. Afortunadamente nuestra historia tiene un final feliz.

Cuenta la leyenda que en un jardín vivía la Ninfa de las Flores, llamada Cloris. Céfiro, el Espíritu del Viento de Occidente, solía visitar este jardín para poder verla porque estaba enamorado de ella. Para su desgracia, la ninfa no paraba de reírse de él y ponerle las cosas difíciles. Sin embargo, Céfiro no se rendía y seguía yendo hasta el jardín con la esperanza de conquistarla.

En este jardín, además de Cloris, vivían otras ninfas. Una de ellas, llamada Anémona, era muy bella, más joven que Cloris y con un carácter lleno de pureza y dulzura. Ante la indiferencia y malas formas que le profería su amada, Céfiro fue poco a poco interesándose por Anémona. Cuando Cloris se enteró, comenzó a sentir celos de que ella no fuera su único centro de atención. Por este motivo, decidió apartarla de su lado y echarla del jardín al bosque para que muriera o fuera asesinada por las bestias que poblaban el lugar. De esta manera, ella sería la única que enamoraría a Céfiro.

Cuando Céfiro volvió a visitar el jardín, no la encontró y Cloris le contó una sarta de mentiras para justificar su ausencia. Aunque esto no impidió que Céfiro siguiera enamorado de Anémona. Un día paseando por el bosque, Céfiro encontró a Anémona malherida y a punto de morir. Entonces recogió su cuerpo y la protegió con mucha delicadeza convirtiéndola en una bella flor de color blanco, como las que crecen al pie de los árboles al llegar la primavera. De ahí que la anémona signifique “hija del viento”. Y aunque pueda parecer una flor sencilla y de poco valor, es la representación del amor más puro entre dos personas que se aman pero que no han podido seguir juntas. Simbolizando que el amor puede llegar a ser muy intenso, pero también frágil, momentáneo y verse amenazado. ¿Quién no ha vivido sentimientos parecidos alguna vez en su vida?

Obviamente, aunque se trata de una leyenda muy bella, todos sabemos que las ninfas no existen y que la historia no es real. Sin embargo, gracias a ella, estas sencillas pero preciosas flores han adquirido un protagonismo que, de otra forma, probablemente no habrían tenido. Con lo cual, se habrían convertido en un ejemplar más con el que decorar nuestra terraza o balcón. Y es que las flores nos traen historias muy interesantes y, aunque la mayor parte de las veces estén llenas de elementos fantásticos, pueden entretenernos y hacer que veamos la vida de otra manera.

Sin embargo, no es la única historia sobre las anémonas. Según la mitología griega, esta planta había nacido de la sangre del costado de Adonis tras morir a manos de un jabalí. Para los helénicos, esta flor pertenecía a la diosa Venus, a la cual se le consagraba. Y los egipcios las representaban en sus jeroglíficos. Así hasta llegar a la actualidad, donde muchas personas todavía las utilizan como talismanes eróticos y para elaborar un bálsamo para el dolor de las articulaciones.

Esperamos que te haya gustado la leyenda de las anémonas. ¿Conoces alguna otra leyenda sobre flores que quieras compartir con nosotros?

 

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