Grandes momentos de la historia y bellas anécdotas sobre las flores

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La tradición de regalar flores como regalo se remonta más allá de lo que podamos imaginar. Desde hace mucho tiempo las flores han sido una formalidad en cualquier momento importante de nuestras vidas. Recibimos flores por nuestro nacimiento y también al morir, así como a lo largo de nuestra existencia: San Valentín, cumpleaños, Día de la Madre… Y aunque esta costumbre no ha ido variando con el tiempo, si lo han hecho las flores y colores que elegimos para ello, pues cada una de ellas tiene su propia significado dentro del universal lenguaje de las flores. En tiempos más antiguos, las flores y sus colores se convirtieron en el mejor vehículo para expresar todo tipo de mensajes sin tener que decir una sola palabra y, por supuesto, las rosas rojas siempre fueron el signo del amor.

Pero lo cierto es que la mayor parte de las veces no lo tenemos en cuenta y nos limitamos a elegir el arreglo floral que creemos que mejor encaja con los gustos y con la forma de ser de la persona a la que queremos agasajar con él.

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Si  bien, no tenemos forma de saber las auténticas razones por las que se empezaron a regalar flores en la historia, no cabe duda de que es una de las mejores formas de demostrar nuestro afecto a la persona que las recibe. Por este motivo, es por el que regalamos flores hoy. Lo que sí conocemos son muchos momentos de la historia y bellas anécdotas en las que las flores han jugado un papel especial. En Pensando en Flores estamos seguros de que te encantará saberlas.

Claudio III y el Día de San Valentín

Como ya sabes, el 14 de febrero es tradición regalar rosas rojas a la persona amada. Pero puede que no sepas de dónde viene esta tradición. Durante la época romana el emperador Claudio III prohibió la celebración de matrimonios porque consideraba que los jóvenes solteros luchaban mejor en la guerra. Sin embargo, hubo un sacerdote que desobedeció esta orden y decidió seguir oficiando matrimonios en secreto. Lamentablemente fue descubierto y ejecutado. El día en que iba a ser decapitado, envió a la hija del carcelero, de la que estaba enamorado, una rosa roja para expresarle su amor eterno. Una bella historia que ha marcado una de las tradiciones más arraigadas que existen hoy en día relacionadas con las flores.

Hernán Cortés y el tesoro de Moctezuma

Todos sabemos que a las mujeres les encanta recibir flores. Aunque es verdad que a unas más que a otras. Es lo que le ocurrió a Hernán Cortés que, a su regreso de América, después de haber conquistado a los aztecas, decidió obsequiar a su mujer con el tesoro de Moctezuma: collares de piedras preciosas, láminas de oro y anillos nunca vistos en Europa. Lo más curioso es que en lugar de sentirse emocionada, su mujer le reprochó que por qué no le había traído flores.

Beethoven y su extraña ironía

Puede que la forma de ser de Beethoven le hiciera perder a la mujer de su vida. En cierta ocasión Elisa Röckel le recriminó que nunca le regalara flores. El músico le preguntó: «¿Es que acaso te has muerto?». Se ve que a ella no le sentó demasiado bien la respuesta, ya que finalmente terminaría casándose con el compositor Johann Nepomuk Hummel y Beethoven moriría solo.

Las flores que provocaron la Primera Guerra Mundial

El destino puede llegar a ser muy caprichoso y cambiar para siempre la historia del mundo. Mientras el archiduque de Austria Francisco Fernando, heredero al trono del imperio, se encontraba de visita en Sarajevo, se libró de un atentado fallido con bomba. Sin embargo, parece que realmente había llegado su hora. Su chófer se perdió por la ciudad y se detuvo frente a una cafetería. Por su parte, el extremista Gavrilo Princip, había salido a comprar unas flores para su prometida y paró a tomar un café en el mismo establecimiento para hacer tiempo, ya que le daba vergüenza que sus amigos terroristas lo vieran entrando a una floristería. Estando allí se percató de la presencia del coche del Francisco Fernando y se levantó corriendo para asesinar a disparos al archiduque y a su esposa. Solamente un mes más tarde empezaría la Primera Guerra Mundial.

El hombre que envío flores a su mujer después de su muerte

Probablemente no haya habido un gesto tan romántico como este a lo largo de toda la historia de la humanidad. El miércoles 6 de abril del año 2016, Kayla Miller se encontró un enorme ramo de flores al llegar a su mesa de trabajo. Cuál fue su sorpresa cuando descubrió que quien se lo enviaba era su difunto marido que había fallecido hacía dos años. Su amor por ella era tan grande que fue capaz de urdir semejante plan en sus últimos momentos sabiendo que iba a morir y pensando en lo que sentiría al recibir este bonito gesto. Una preciosa historia de amor que nos recuerda a lo que hizo el esposo de la protagonista de la novela «P.D.: Te quiero».

Pero aún más sorprendente es la historia de aquel esposo que cada año regalaba un ramo de flores a su mujer por su aniversario y siguió haciéndolo después de su muerte. En su primer San Valentín después de la pérdida, 10 meses después, la mujer recibió un ramo de flores de su difunto esposo. Pensando que se trataba de una broma llamó a la floristería y el dueño le dijo que antes de morir su marido había encargado flores para que le fueran entregadas cada aniversario. Y es que el amor no solamente existe, sino que puede ser para siempre.

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